31/10/10

Sister Ray

Desde un principio me sentía confundido. Todo resultaba muy irreal, pero mi mente decía lo contrario, todo es normal. Primero estaba en un oscuro pasillo, caminaba lentamente y de un momento a otro comenzaba a correr. Parecía jamás terminar. Y mientras esto sucedía distintos recuerdos abrumaron mi memoria. Deja’vu tras deja’vu. Pensaba en la importancia de un punto en sus distintas formas. Realmente estaba muy sorprendido y a la vez asustado por el significado de un punto. Desde su uso en una regla gramatical, hasta como manera de calificación. Es inimaginable el valor del punto, hasta que punto se convirtió en una necesidad.

Luego más recuerdos, pero todo sucede de una manera muy rápida. Hay un extraño ruido que me aturde. Siento un ritmo en mis oídos. Una voz lejana se escucha a lo lejos. No puedo tomarle importancia. Inconscientemente mi pie comenzaba a moverse al ritmo de una batería. Todo sucede lento y rápidamente a la vez. Creí que esto no era posible.

Llega un momento de calma. Me siento desesperado. Quiero gritar pero no puedo. El pasillo se termina y ahora estoy en cualquier lugar. Todo es tan normal para mí. Energía fluye a través de mi cuerpo. Ya no tengo miedo, me siento invencible. Una fuerte alarma me altera. Mi pie sigue moviéndose al ritmo de la batería. Y ahí, estando en medio de la nada siento que algo debo hacer. Esa sensación de estar incompleto llega a mí y no me queda más que angustiarme un poco más. Colores de distintas formas me confunden. Puedo controlar lo que se encuentra a mí alrededor. Es muy sencillo controlar la nada. Ruido distorsionado me atormenta. ¡Quiero más!

Aumenta la velocidad. Todo el entorno cambia rápidamente. Ya no es lo mismo. El ritmo es más difícil de seguir, pero a la vez se alenta y nuevamente se recupera. Estoy consciente de mi inconciencia. No puedo comprender lo que me sucede, pero lo disfruto. No es nada igual a lo que me ha pasado en los últimos días. Los latidos de mi corazón se vuelven muy veloces. Comienzo a chasquear mis dientes. Mi pie sigue moviéndose cada vez más rápido. Siento un calor intenso. ¿Qué está pasando? Esto me asusta, necesito recobrar la conciencia. Esto ya no es normal.

Todo se vuelve lento y los sonidos comienzan a desaparecer. El silencio invade el lugar y con ello mi tranquilidad regresa. Me siento relajado y por fin podré resolver éste misterio. ¿Cómo es que llegué a este lugar?

Piensa… piensa… piensa…

Abro los ojos y todo está oscuro. Ya no hay más ruido. Solo un silencio que me pone nervioso. Poco a poco comprendo la situación. El ritmo en mis oídos, la voz lejana, la distorsión y ese abrumante sonido de la batería no era más que sólo Sister Ray de Velvet Underground sonando en las bocinas de mi estéreo. Comenzaba a dormir cuando de una extraña manera alguien dio play al aparato y dejó salir el sonido de una banda experimental.

La mezcla de un sueño con una banda de rock provoca un estado de alteración en la conciencia. Este es un mensaje para Lou Reed y compañía: han jodido mi descanso.

Ahora solo me queda volver a conciliar el sueño y olvidar que vivo en una realidad diferente a la que sufrí durante Sister Ray.




18/10/10

Duelo con extraños

-Si te invito una ronda más de tragos te quedarás a escuchar mi triste historia.
No tenía opción. Aún tenía sed y mi dinero se había terminado. Asentí decidido de escuchar su historia y me aseguré de pedir un par de bebidas más en lo que este pobre muchacho quería desahogar sus palabras.
-La verdad no quiero contarla porque me produce cierta nostalgia recordar a esa chica que tanto amor me dio en una sola noche.
Di una calada a mi cigarrillo y sonreí.
-Así que todo esto viene por una mujer. Déjame decirte que he escuchado cientos de historias a lo largo de toda mi vida sobre mujeres perdidas. Que diferencia puede haber una historia de otra.
El joven me miró seriamente.
-La diferencia está en que la mía no la conoces. Y cuando termine de contarla la guardarás en tu cabeza y la próxima vez que un pobre joven te cuente una de sus lamentables historias de amor dirás que has escuchado cientos de historias (incluida la mía) y que no notarás diferencia una de otra. En todas ocurre exactamente lo mismo. Pero siempre resultan tan fascinantes que decides quedarte a echar un trago más con tal de escucharla- aseguró, mientras le daba grandes tragos a su bebida.
Parecía querer hundir en lo más profundo de su alma aquella historia que nuna fue.
-Entonces comienza con tu historia de una vez por todas que pronto debo irme- respondí.
Brindamos por ninguna razón y después el pobre muchacho se refrescó la boca para comenzar.
-Quizá te guste la música; quizá no. Siempre hay gustos por la música o por el cine y obviamente la literatura. A mí no me importa que es lo que te gusta. Yo solo quiero comenzar por el principio. Diciendo en dónde surgió aquel breve instante de amor. Fue hace un par de años en un concierto no muy lejos de aquí. En donde Jarvis Cocker era una de las propuestas principales del cartel. Si ubicas al personaje de quién hablo entenderás mejor lo sucedido, de lo contrario te resultará más difícil. Pero eso a mí no me importa.
Hice memoria de aquel nombre e inmediatamente le dije de quien se trataba Jarvis Cocker.
-Así es- aseveró -, es el mismo que alguna vez estuvo en Pulp. ¡Gran banda diría yo! Y es más que obvio puesto que estas palabras salen de mi boca. Y quédese callado usted señor que la verdad no me interesa si es un músico que le agrade o no, pero en lo personal es alguien cuyo talento admiro y respeto debido a sus grandiosas melodías y no se diga de sus letras plasmadas con tanta energía e ingenio. ¿Ve usted que cada quien debe encontrar su propio talento? Este Jarvis resultó bueno para crear música. Hay otros que son buenos dibujando trazos. Y que decir de los jóvenes adultos que expresan su sentir con palabras que nadie más puede ordenar.
No dije nada.
-Pues sigo con mi historia entonces. En esos días gozaba de una jovencita muy linda llamada Sofie cuya relación se encontraba… ¿cómo decirlo? Por los suelos diría yo. Y digo gozaba porque esa es la palabra indicada. En todos los niveles de placer Sofie estuvo conmigo. Llámese un placer carnal o un simple placer de compañerismo. Pero debido a mi orgullo y sobre todo a mi estúpida actitud infantil de ese entonces, tuve una discusión que por poco llegaba a los golpes. Juro que así fue y si no me cree no me importa. Sofie también era una chica cuyo orgullo quizá era tan grande como el mío y nuestras palabras chocaron hasta desearnos odio y muy probablemente la muerte. Vea usted lo salvajes y primitivos que resultamos los seres humanos con un poco de orgullo.
“Fue ahí noble caballero que decidí no invitarla a ningún concierto nunca jamás. Y nunca jamás son palabras que bien podrían engañarme fácilmente. Pero eso a mi no me importa, porque yo soy una persona que disfruta mucho de invitar a otras personas a conciertos y que brinquen y bailen con la música. Que beban hasta el hartazgo y disfruten aunque sea por un momento la vida y olviden las tristes realidades de la escuela o la oficina. Así que esta vez me sobraba un boleto para alguna acompañante (porque he de aclarar que solo invito a mujeres, no vaya a pensar que disfruto también de la compañía de los hombres) y fue el turno de una linda chica llamada Juliette.
“Obviamente no sabe quien es Juliette, puesto que me acaba de conocer a mi y apenas estoy contando la historia. Ella es la protagonista de esta historia para que entienda mejor. La mujer de quien le mencioné anteriormente que me entregó un gran amor esa noche. Aquel día del concierto en dónde mi pobre corazón estaba devastado y confuso por el orgullo y también latía fuertemente por haber encontrado a una mujer distinta con quién compartir ese bello e iluso sentimiento llamado amor. Además de una buena noche de rock y alcohol. Así creo que deberían ser el resto de mis días.
“Si vos es un hombre cuya vida forma parte de conciertos, entenderá entonces la emoción de saber qué es presenciar a uno de sus músicos favoritos y encima de todo la compañía de una mujer que desconoce. Ahí deriva mi emoción para este tipo de eventos. Porque déjeme explicarle que Juliette resultaba una perfecta desconocida para mí. A lo mucho haberla tratado una o dos veces resultaba suficiente hasta ese momento. Muchas palabras y un par de miradas cruzadas había sido todo hasta el momento. No sabía su historia. No conocía que amores había tenido antes; quizá aún vigentes. Desconocía su vida completamente. Su familia resultaba una interrogación para mí. Quizá no tenía familia ¿Y a que se dedicaba? El estudio o el trabajo. Talvez ambas debido a nuestra deplorable situación del país. Ya lo ve a diario en todas partes: jovencitos leyendo libros en escuelas por las mañanas y cargando cajas en almacenes por las tardes. Así parece que será por el resto de su vida. A excepción de algunos desafortunados que tienen la fortuna de prepararse para un futuro engañoso sin el llamado esfuerzo de un trabajo. Pero no me salgo de tema. Ahora ya lo sé todo de Juliette y usted sabrá un poco de ella también. Bueno, en su mayoría. Ya ve que es común guardar secretos que terminan en una tumba. Creo que jamás se conoce completamente a una persona. Y se dará cuenta de ello en mi relato sucedido aquella tarde de concierto.
“Sí, Jarvis Cocker aún es un gran personaje que espero algún día volver a presenciar. Sabed que es toda una personalidad en vivo. No como los borrachines (me incluyo) que bebemos en este bar contando las tristes historias de siempre. Él se ha puesto en los hombros de algún gigante y ha logrado ver mas allá que cualquiera. Si he de creer algo para darle sentido a esto, es que fuera de este lugar hay algo más que la vida misma puede ofrecer. Juliette y yo lo sabíamos y seguramente por eso mismo aceptó ir conmigo a tal evento. No lo habría hecho por algo más. De eso no hay duda.
“Al llegar al recinto confieso que me sentía nervioso. No era exactamente lo que me imaginaba para ese día. Sofie debió estar sentada a mi lado en todo momento en el transporte de ida y también en el regreso. Pero lo sabe usted noble caballero, las cosas suceden por algo y yo hasta ahora no he comprendido porque Juliette era quien iba ese día a mi lado y sobre todo comportándose cómo si fuésemos amigos de toda una vida. Porque sabrá usted que desde un primer momento que traté a Juliette, sentí como si ya la conociese de toda la vida. Pero esas son puras patrañas caballero. Si lo piensa así se pierde todo tipo conexión especial. La magia se desvanece y quedan cenizas grises y frías cómo las de este cigarro que estoy terminando.
Continuó con su relato y yo lo miraba a la expectativa de irme lo más pronto posible.
-Inmediatamente coincidimos en beber algo de alcohol. La razón aun no la tengo clara. Quizá somos un par de borrachos. Quizá teníamos sed o simplemente queríamos evitar ese penoso proceso de cortejo y seducción. Porque admito que Juliette me gustaba. No lo sé de ella y no me importa. Pero creo que también era la misma razón. Comimos y bebimos hasta que nuestros cuerpos perdieron un poco de nuestro control y que decir de nuestras mentes. Mis pensamientos y los de ella se volvieron borrosos y a la vez sinceros. Como un par de niñatos en viejos años de escuela sintiendo la misma emoción y mariposas en la primera cita. No lo sabía hasta ese momento, pero supongo que Juliette aceptó ir conmigo por buscar algo diferente en su vida. O simplemente divertirse y distraerse. Así son las mujeres inteligentes, una bola de confusión en su persona. Derrochando inspiración para aquellos marginados en sus vidas.
“Pero no quiero aburrirlo con un preludio que a poca gente le importa. No señor. Ni a mi me importa. Lo interesante sucede a pocos minutos de esperar entre el frío y el calor del alcohol para ver a un tal Jarvis Cocker. Aquel momento en que miles de jóvenes más estaban a nuestro alrededor a la expectativa de su música. Algunas parejas ya estaban exhaustas y otras más parecía que la noche comenzaba. Nosotros estábamos en medio de todo esto. Esperando como la mayoría de la gente en este mundo.
“Juliette tenía en su mente sus propios deseos y yo tenía los míos. Es difícil deducirlo de alguien quien apenas se conoce. Pero ahí es donde ocurre lo que tuvo que ocurrir. Un deseo de ella se convirtió en uno mío y coincidimos silenciosamente. Fue en un momento en que no me importaba nada ni nadie. Ahora es más seguido esta sensación. Nos abrazamos como un par de adolescentes fuera de alguna escuela particular y poco a poco nuestros labios se unieron para desatar nuestros más íntimos deseos. ¡Oh sí! joven caballero. Al instante de tocar sus labios fue tan impactante y devastador como una sacudida eléctrica recorriendo mi espina dorsal. Hubiese deseado morir en ese momento para tener algo bueno que contar en el más allá. Fue único olvidar las demás historias de la gente que pasaba a nuestro alrededor y construir la mía para estar junto a usted contándole uno de mis momentos que sin duda daría lo que fuera por volver a repetir.
-¿Y que pasó después?- pregunté mientras envidiaba su momento único de amor.
-Lo demás se lo podrá imaginar como usted guste mi estimado amigo. Porque después de confesarle este momento de amor ya lo considero un confidente. Esos besos se convirtieron rápidamente en deseos que ni siquiera un buen Jarvis puede plasmar en una de sus mejores canciones. El amor no se describe, se siente… se descontrola… se sufre y se goza. La abracé tanto como pude para no dejarla ir. Y mientras canciones tan contradictorias como Don’t let him waste your time o Tonite salían de bocinas tan caras como un amor imposible, yo disfrutaba de sus labios tan suaves y efusivos que marcaron un momento único en mi sombría vida. Después no quiero dar más detalles. Esta impresión del beso es lo único que quiero relatar. Solo puedo decir que mi amor por esos besos fue mezclándose con lujuria hasta un momento en que quería que se terminase todo y poder dormir con ella. ¡Oh sí! Porque usted bien lo sabe compañero, no se puede comparar nada con una noche en compañía de una mujer cuyos besos son tan hechizantes que los cantos de las sirenas se vuelven obsoletos.
-Quiero entender que te la cojiste- afirmé sonriente.
El joven cuya historia (no mintió) me resultaba fascinante me miró fijamente y se echó a reír.
-¿Cómo dice su historia joven caballero? Deje de pensar con la cabeza que trae entre sus pantalones y comience a usar la que tiene sobre sus hombros.
Me sentí avergonzado.
-No entiendo a dónde viene su pregunta. Está en un fuera de lugar en donde describo el impacto de un primer beso de un amor desconocido. Lo demás ya no importa si se disfrutó de esta primera impresión. Lo siguiente puedo decir que son extras que agradezco y deseo con mucha fe.
-¿Y que ha sido de Juliette?- pregunté.
-¿Y que ha sido de todas las mujeres que me han marcado? Seguramente en algún sitio donde viven sus vidas plenamente y con recuerdos frágiles de sus amores pasados. Debo ser la última persona que esperan ver en estos momentos. No creo que puedan estar más lejos.
-¿Aún le hablas?
-Y qué si le hablo o no. Esos son el tipo de secretos que yo guardo para darle sentido a mi existencia.
Di un último trago a mi bebida y me levanté mientras encendía un cigarrillo.
-Tenías razón. Cuando alguien más me vuelva a contar su historia de amor diré que no hay diferencia de otras que he escuchado. Pero aún así son historias entretenidas e interesantes. Ha sido un verdadero placer ¿señor…?- extendí mi mano a la espera de que me dijese su nombre.
-Llámame Dann- respondió mientras estrachaba mi mano efusivamente -, ¿y tú eres…?
-Podés decirme Toust. Todo el mundo lo hace.
-Bien Toust. Te he invitado una ronda de tragos a cambio de escuchar mi historia. Has cumplido como todo un caballero.
-Una última pregunta Dann: ¿Jarvis cantó canciones de Pulp?
-Ni un solo maldito verso de su jodida banda.
Sonreí y me aleje.
“Qué buena historia. Quizá debería escribirla”. Y me fui pensando en algún título y con ganas de escuchar a Pulp.