30/05/10

Scratch

Scratch.- Es un anglicismo que significa literalmente rayar o arañar. Tiene distintos significados según el ámbito en el que se aplique.


Menuda manera de darle significado a esta palabra la cual es la que mejor describe el cómo me sentí cuando yo no contaba con la visita de Melissa. Ya saben, antes era mi amante, y ahora que nos volvimos a encontrar resulta un mal tercio.

Fue uno de esos errores en mi vida ocurrido hace seis meses, cuando comenzaba una relación con quien ahora es mi novia, Emma. Ella es alta, de piel blanca y nalgona. No tiene muchos pechos, pero se compensa con su bonita cara y su manera de coquetear. Nada comparada con Melissa, de quién he llegado a aborrecerla.

Cuando conocí a Melissa en ese entonces solo tenía una relación tonta e ilusa llena de mensajitos cursis y regalos bobos por parte de Emma. Yo buscaba chicas con quien revolcarme en la cama o en el suelo o donde se dejasen. Una vez lo hice en el armario de la casa de un amigo y otra ocasión en el transporte público. Me prende meterles el dedo a las mujeres en lugares públicos aunque ellas no me paguen el favor. Introducir mi índice y comenzar a sentir sus líquidos, su sudor, su mugre y excitación; sus ganas de cojer y venirse en el menor tiempo posible. Luego el pulgar y después el dedo de en medio. Juguetear con su clítoris y si es posible estrujarle una teta. Verlas gozar y morderse los labios. Verlas cerrar sus ojos e imaginar que alguien está metido en aquello que tanto anhelan pero que nunca se atreven a decirlo. Misoginia.

Era todo perfecto, nada de compromiso, solo sexo rápido y placentero. Me iba de juerga con mis entonces amigos de temporada. Bebíamos, fumábamos hierba y ligábamos chicas fáciles. Les invitábamos cervezas y hablábamos de cualquier putería. Melissa fue una de esas chicas fáciles con quien entablé conversación rápidamente y después coqueteamos. Hablamos de trivialidades hasta esperar que alguno de los dos diera el siguiente paso. No preguntamos sobre nuestras familias, amigos u ocupaciones. Nada que pudiese localizarnos después. Sólo eran pláticas vacías que no recordaríamos. Cojer, sexo, alcohol, excesos, tabaco, lujuria. Todo lo que nos mantenga en un estado de sabiduría según el buen William Blake. Creo que en algún momento de la vida en todas las personas ocurre lo mismo.

Pero esto se echaba a perder cuando regresaba a la realidad al momento de recibir mensajes de Emma con sus deseos de buenas noches y agradecimientos por otro día más conmigo. Que puta locura. Recuerdo que el día que estaba con Melissa en ese bar de mala muerte llamado “La Cabaña”, acababa de enviarle un mensaje por teléfono móvil a Emma diciéndole lo mucho que la extrañaba y quería. Siempre le escribía que esperaba verla al día siguiente para salir a tomar un helado o cualquier otra cursilería que me aparta de los malos pensamientos. Siempre es ella quien decide lo que hacemos con nuestro tiempo juntos.

Minutos después ella me contestó el mensaje diciéndome que me quería mucho y que también me extrañaba. Cuando terminé de leer su mensaje le di un último trago a mi cerveza y miré directamente a los ojos a Melissa.

-¿Tu novia?

-No- contesté- Solo una amiga.

Trabalenguas. Nos miramos sin atrevernos a hacer lo que sabíamos que no debíamos hacer.

-¿Y tu novio?- le pregunté.

-No tengo- dijo ella. Seguramente me mentía para poder liarse conmigo. Pero no quise interrogarla más. Yo también la deseaba.

En la jukebox sonaba una canción de los Creedence y ella comenzó a mover sus caderas sobre la silla. Se veía deseosa de enrollarse y amanecer lejos de su vida.

Le dije algo sin importancia y ella no me escuchó. Miré su reacción y se acercó más para entender lo que decía. La música sonaba fuertísima y lo peor es que era una jodida canción ochentera que hacia mover su pie al ritmo de la estúpida batería. Me tomó del hombro, se inclinó y colocó su oreja junto a mi boca. Claro que sino fuese por la cerveza y los tantos cigarros que me había fumado, hubiese controlado mis impulsos, pero no resistí más y en vez de decirle algo preferí sacar mi lengua y lamer su oreja y parte de su cachete. Ella se quedó quieta mientras la emoción aumentaba en nosotros. La sangre hervía a cada segundo y ella me tomó como una victima más de sus agresivos labios.

Una corriente bajó por toda mi espalda. Es lo que me sucede cuando beso a una chica por primera vez. Sus besos fueron suaves y a la vez candentes. Ella metía su lengua y recorría la parte interna de mi boca. Yo hacía lo mismo y también rozaba mi mano junto a sus pechos. Estaban de tamaño mediano y parecían estar separados un poco, como si una de sus tetas estuviese enojada con la otra. Ja.

Nos abrazamos y nos miramos, volvimos a besarnos y yo comencé a pensar en Emma como algo serio. Quizá lo que necesitaba era una relación formal con alguna chica bonita. Ya podría decir basta a todos mis excesos y recibir un poco de amor verdadero.

-Vámonos de aquí- dijo Melissa.

Yo asentí ebrio y muy estúpido por sus besos y por esa maldita cerveza clara que nunca termina de gustarme. Saqué un billete y le pagué al bar tender. Él me sonrió y se quedó con el cambio. Su mirada me dio a entender que también se la había tirado unas cuantas veces antes que yo.

Salimos del lugar sin mis amigos y sus respectivos ligues. Nos encaminamos a un hotel el cual yo no conocía. Llegamos a la entrada y Melissa parecía conocer el lugar a la perfección. Pidió una habitación mientras me abrazaba y besaba por toda la cara. Se pegó mucho a mí y tenía la mirada perdida, como si ella no quisiese ver fijamente lo que estaba haciendo conmigo. Pinche vieja puta.

Pagué la habitación sencilla y entramos. Ella se fue directa a la cama y comenzó a desnudarse. Yo me dirigí al baño a mear y después encendí un cigarrillo mientras me miraba al espejo. Me veía mal. Con el cabello revuelto y los ojos rojos. Ahí estaba yo ebrio y fumando como locomotora, con una hembra en celo en la cama. Emma no merecía esto y aún era tiempo de dar marcha atrás.

“No has hecho nada aún. Es tiempo de salir por esa puerta” pensé.

-¡Me duermo!- gritó Melissa ebria.

Salí del baño con mi cigarro y me senté en la orilla de la cama. Todo estaba a oscuras pero sabía que ella me esperaba desnuda bajo las sabanas. Seguramente se hacía un dedo para mojarse y estar lista para mí.

“Dile que no te sientes bien y sal por esa puerta. No tienes porque hacer esto” seguían mis pensamientos.

-¿Qué pasa?- preguntó ella -¿Por qué no vienes a acostarte?

-No me siento bien- respondí.

Melissa se levantó y me abrazó por detrás. Apestaba a cigarro al igual que yo y comenzó a besarme el cuello y a toquetearme por todo mi cuerpo.

-Espera- dije.

Ella no hizo caso y siguió con sus lamidas y mordidas y besos perdidos. Acarició mi miembro por encima de mi pantalón y comenzó a gemir como una perra en celo. ¡Joder! Lo que mas me calienta de una mujer son sus gemidos. Es el lenguaje del placer, el camino hacía el cielo lujurioso.

-Anda, ven y cójeme como la puta que soy.

“Sí, eso es lo que eres, una puta caliente” pensé.

Di media vuelta y la vi desnuda. No se veía tan buena como en el bar, pero era una hembra. La acosté y abrí sus piernas. Chupé su vagina rasurada. Ella se estremeció y yo seguí con mi trabajo. Introduje mi lengua hasta donde alcanzaba y mordisquee su clítoris. Comencé a sentirme mareado y no me importó, era lo que buscaba y lo conseguí. Le agarre una teta y la apreté con fuerza. Tomé su erecto pezón y lo pellizqué a cada oportunidad.

Y mientras mi lengua jugaba con su botón mágico, introduje uno, dos y después tres dedos en su interior. Movía y exploraba sus paredes. Me enojé por lo que hacía y quise meterle el puño entero, pero no me atreví.

Melissa gemía de placer y aquella vagina parecía una cascada de fluidos.

-¿Te gusta verdad perra?

-¡Oh sí! ¡Sí!- exclamó ella con los ojos cerrados.

Aborrecí sus expresiones y me desquité con ella. Me subí encima y le mostré mi miembro erecto.

-Chúpalo- ordené.

Ella lo tomó con sus manos y se lo llevó a la boca de manera torpe. Pensé que quizá le daba asco y por eso mismo daba su inexperiencia. Eso me gustó porque entonces no disfrutaría de este engaño. Y mientras mis dedos seguían en su sexo y lo hacía cada vez más rápido.

Estuvimos un par de minutos hasta que ella, cansada de chuparme, me pidió que la penetrara.

-Muy bien, ponte encima de mí.

Melissa pareció no gustarle la idea y accedió de mala gana. Yo me acosté y dejé que ella hiciera todo el trabajo. Se metió mi miembro en su vagina y comenzó lentamente a subir y a bajar. Yo solo veía sus gestos y luego vi sus tetas que me invitaban a ser chupadas y succionadas.

-Así mi amor. Chúpalas… son todas tuyas.

Me harté por lo que hacia y me dejé llevar. Dejé de pensar en Emma y me concentré en darle una buena cojida a Melissa.

La volví a acostar y nuevamente encima de ella se la metí de un solo golpe. Pareció dolerle pero contrario a eso lo gozaba. Aumenté mis embestidas cada vez más fuertes y rápidas.

-¡Ah! ¡Oh! ¡Sí!- gritaba Melissa mientras me rodeaba con sus piernas y me atrapaba para no soltarme. Alguien de los cuartos contiguos debió escucharla gemir y tenerle un poco de envidia.

Luego sentí que ya me venía y se lo dije. Ella me apretó más con sus piernas y me dijo que la llenara por dentro. Estaba tan caliente que no me importó y descargué todo mi semen dentro de ella.

Nos quedamos quietos un rato. Yo encima de ella aún con mi miembro semi-erecto y volví a acordarme de Emma. La cruda moral comenzó a subir por mis talones.

Me separé de ella y me fui a bañar. Melissa no dijo nada y se acomodó para dormirse. Cuando salí de la regadera la vi acostada desnuda. Se veía tan frágil. No me importó haberla usado como un objeto, seguramente ella también me usó de la misma manera. Encendí otro cigarro y observé por la ventana entrar y salir parejas. Nadie podría traer a una novia a este lugar, son habitaciones para la infidelidad, donde todo lo que sucede dentro de ellas se queda en la memoria de las paredes. Nadie más se entera de los hechos buenos o malos que ocurran en su interior.

Terminé mi cigarrillo y me acosté junto a ella; la abracé. Esa noche volvimos a cojer con menos intensidad y pasión y al día siguiente ella fue la primera en abandonar la habitación sin despedirse.

No hubo algún número para llamarnos, ni algún dato de interés sobre nuestras vidas. A pesar de pasar una noche juntos, al día siguiente fuimos los mismos desconocidos.

Así es como lo dije en un principio, Melissa fue solo un error en mi vida. Un crimen que no debí cometer.

(continuará...)



26/05/10

La Tierra de los Desperdicios

La mejor manera de no volverse loco en un mundo es crearse y mantenerse en el propio suyo. Contener el llanto y viajar en tren. Tocar un poco el piano y mirar por la ventana. Pensar en las palabras y su profundidad, porque con ellas nos decimos todo. El silencio es aparte, cuando se pierde el sentido de las cosas. Y no aquel país de las últimas cosas que Paul nos describe entrañablemente.
Hoy entraré en el mundo de una mujer, donde hace una semana lo perdió todo. Caminó a paso apresurado entre la multitud, aunque nadie volteara siquiera a mirarla. Se agachó y cayó en un profundo sueño.
En los sueños las personas viven, aquellas que están muertas. Los amigos y la familia reviven y regresan a la vida como si el tiempo no transcurriera. En este sueño un joven llamado Flavio fue quién visitó a la joven mujer y la hizo suya una vez más. Sin nada que contener, postró a Alina y la besó con dulzura. Ella deslizó su mano entre los pantalones y tocó su temible deseo.
-¡Ah! Ya lo esperaba desde hace mucho -exclamó Alina, con un ferviente deseo de ser poseída para siempre.
-¡Pecadora! Aquí y ahora eres una puta y una pecadora que sólo busca placer. Ya no puedes sentir amor, ya no quieres liberarte y amar a alguien sin el derecho de ser correspondida. Egoísta que piensa en lo suyo propio y nadie más. ¡Jódete!
Flavio abrió sus piernas con fuerza y comenzó a tocarla en su palpitante sexo. El movimiento rudo de sus dedos hicieron a Alina desprender toda esa humedad que embriaga y adormece a los hombres.
-Si hoy muriera, sería feliz.
-Ya estás muerta. Desde que decidiste abandonarte y dejar de quererte. Mira las nubes, están grises. Son el reflejo de tu llanto interno, aquél que guardas en una caja fuerte.
Alina se mordió el labio inferior y comenzó a frotar su cuerpo con Flavio. No le importaba nada en vida y no le importó en ese momento cumbre.
El joven se levantó y se acomodó sus prendas. Dio media vuelta y comenzó a caminar. Alina volvió a sentirse sola. También se puso de pie y siguió a Flavio hasta que todo terminara.
"Si estoy muerta, ¿por qué me duele el pecho, por qué tengo esa vacía sensación de que me falta algo?" pensó mientras iba trás los pasos de su amado.
Cruzaron una puerta y llegaron a un enorme salón donde una mesa con platos y vasos estaban en el centro. No había ventanas ni otra puerta que llevara más lejos. En una esquina se paró Flavio y Alina se quedó en la entrada.
-Bienvenida a la vida después de la muerte.
-¿Es todo?
-Es lo que hay para ti. Es el reflejo de tu podrida alma. Un vacío existencial, un hambre de algo que no sabes y que por lo tanto no existe.
-Comprendo los platos y vasos. ¿Qué hay de ti?
-Yo solo te muestro tu nuevo hogar. Ahora debo continuar sin ti, como tú lo hiciste hace muchos años, cuando preferiste no hacer algo por mí y te tragaste tu orgullo que ahora hace nudos en tu garganta. Au revoir!
Alina sintió un vuelco en su estómago y cruzó la puerta.
-¡Espera! Si estoy muerta quiero ver a Dios.
Flavio se puso a recorrer la mesa y vio los platos, cucharas y tenedores que adornaban armoniosamente con la habitación.
-No has terminado de morir. Muy pocos logran descansar completamente en paz. Es una larga agonía que nadie está dispuesto a soportar. Lo que hacemos es guardarlos en este tipo de habitaciones y esperamos que con el tiempo se acostumbren a ellas. Si hay posibilidad los regresamos a la vida y al mundo que tanto anhelan vivir.
-No tiene sentido- replicó Alina.
-Nadie dijo que tenía que existir un sentido.
Alina se echó a llorar y corrió a abrazar a Flavio.
-No te vayas, quédate conmigo. Te extraño y necesito que me perdones. No quiero quedarme sola.
-¿Nunca he entendido por qué le temen tanto a la soledad? Nada es para siempre.
Alina entre sollozos preguntó:
-¿Ni siquiera tú?
Y cuando abrió los ojos y buscó los de Flavio se dio cuenta que él ya no estaba. Se abrazaba a si misma y la puerta por la que había entrado ya no existía.
La joven por un momento comprendió el sentido de su historia y se resignó. Caminó hacia una esquina de la habitación y se agachó a llorar. Se abrazaba y frotaba con fervor sus brazos y pensaba incansablemente "No estoy sola, nada es para siempre".



Cerró sus ojos y esperó morir o vivir.

19/05/10

1943 - 2010

En momentos así, es inevitable que reflexione sobre la vida y su contraparte la muerte.
Para los bancos y demás instituciones eras María Virginia, para mi eres Vicky. No tengo abuela; tengo a Vicky. Y ya te extraño.
Tantos y demasiados recuerdos desde que me cuidabas hace 23 años. Me enseñaste tantas cosas que no se mencionar alguna. Me quisiste y amaste tanto que creo durará para toda mi vida y más.
Te admiro por tu fortaleza hasta el final y toda esa disposición para apoyar a los demás. Nunca abandonaste a nadie y eso es algo digno para llamarte ser humano.
Tu vida estuvo llena de retos que supiste vencer con esfuerzo y dedicación; con amor y sabiduría. La comida que preparabas jamás será igualada. Una exquisitez de la comida mexicana que sólo tú sabías sazonarla con el corazón para el buen gusto de nosostros, todos tus hijos.
Recuerdo el orgullo y la felicidad cuando te conté que por fin había sido aceptado en la universidad... y no te defraudaré. La enorme alegría que llenaba tus ojos y todo tu ser al verme crecer y avanzar a travez de la vida. Tus palabras de aliento en momentos difíciles y tus abrazos y besos que siempre me reconfortaron.
Te amo Vicky, y tuve la oportunidad de decírtelo incontables veces. Hasta el último día y el último momento tomé tu mano y tú, que yacías en un momento difícil, te susurré al oído lo mucho que te amo y lo mucho que te admiro. Porque por tí soy una persona con valores y grandes deseos de vivir.
Ya no estás aquí físicamente con tu familia y amigos, pero dejaste una huella imborrable en el corazón de cada uno de nosotros y es recíproco de mi parte.
Y podría pasarme escribiendo los gratos recuerdos y hermosos momentos que disfruté a tu lado, pero esos los guardo para mí y donde quiera que estés te voy a extrañar, pero no me quedo triste por tu partida, porque sé que nos volveremos a ver. Te amo Vicky y ya ocupas un lugar especial en mi corazón.

"Just remember that death is not the end"
Bob Dylan


Un servidor, Vicky y mi hermano a principios de año.

12/05/10

Donde viven los monstruos

— ¡Deje en paz al pobre chamaco!— le grité al vendedor de relojes robados.

Ya lo había visto la semana pasada, jalando de los cabellos a su hijo Miguelito mientras le gritaba que se estuviese en paz. Lo zangoloteaba del brazo y una vez le dio una bofetada.

Cada día que regresaba de visitar a mi novia y pasaba sobre la calle Madero, que es donde vende su mercancía robada, era testigo de tal abuso y hoy decidí no permitirlo.

— A los niños no se les pega— le dije temerosamente al fornido vendedor.

— Es mi'jo y puedo tratarlo como se me pegue la gana. ¿O te vas a poner al brinco?

El señor estaba colérico y yo no dije nada, de haberlo hecho seguramente también me habría agarrado a golpes.

La dueña de la óptica Monarca que miraba desde su local al otro lado de la calle gritó: ¡Policía! Necesitamos un policía. Le están pegando a un niño.

— Usted cállese chinche vieja— le respondió el vendedor levantando el puño con rabia —. Es mi'jo y lo educo como quiera. Yo no les digo como le hagan con los suyos.

Miguelito lloraba silenciosamente mientras se limpiaba sus lágrimas con la manga de su suéter.

— Yo te voy a educar también a golpes, idiota.

El vendedor dio media vuelta y se encontró con los dos enormes taqueros que tienen su negocio cerca del metro Allende. El dueño de cincuenta años de edad le propinó un cabezazo en la nariz que lo mando directamente al suelo; su ayudante de treinta años comenzó a patearle las costillas y la cara.

— Eres muy hombre para meterte con un chamaco.

— Aparte de ladrón eres golpeador pero orita te bajamos lo gallito.

La dueña al otro lado se tapó la boca con una mano mientras miraba sorprendida y horrorizada la tremenda golpiza que le propinaban los dos gorilas. Yo di unos pasos hacia atrás sin saber como actuar. Pegarle a un niño me resulta imperdonable pero castigar de la misma manera a quien lo hace tampoco es convincente.

— Ya déjenlo, lo van a matar— gritó Miguelito tratando de defender a su papá.

Después de dos lo dejaron tirado, completamente lastimado. La cara del vendedor estaba cubierta de sangre y en su cuerpo se observaban moretones.

Los taqueros inconformes tomaron sus relojes y los arrojaron a la calle para ser aplastados por los vehículos que pasan por ahí diariamente.

Me agaché para auxiliarlo y cuando me miró se liberó de mí.

— Vete de aquí. Yo solo quiero ganarme la vida y educar a mi'jo. Ven Miguelito, ayúdale a tu maltrecho padre.

El chamaco lo levantó y después de ver que ya no tenían relojes que vender, se echaron a andar en dirección a Bellas Artes. En sus caras se veía la misma tristeza y derrota que veo reflejada en el rostro de cada persona que pasa.

Miré a mí alrededor y la dueña de la óptica ya no estaba; los transeúntes iban y venían sin prestar el menor interés de lo que acababa de suceder. Me sentí como un fantasma deambulando por las calles.

Di un suspiro y también abandoné el lugar. Jamás se apareció un policía.

08/05/10

Parlar: hablar mucho y sin sustancia

Je me lève á 6h 30. Je me douche et Je m'habille. Je préparer pour étudier á la université. Je ne prends pas le petit déjeuner chez moi. Je dépêche et je prendre un petit dejeuner avec les amis.
À midi, Je déjeune au restaurant avec ma petite amie.
Quand j'arrive á la maison, le soir, je m'occupe de mes chat et je dîne á 20h 30. Je me couche á 22 h.

Sono Daniel e ho 23 anni. La mattina vado a la scuola dove studio comunicazione. Il pomeriggio studio a casa. Adoro la musica, amo molto leggere e andare al cinema. Non ho molto tempo libero e di solito preferisco dormire. Il fine settimana esco con la mia fidanzata.
Mia madre si chiama Marina, hai 45 anni. Lei le piace la pasta e la lettura. Mia mama é una donna di buon carattere.
Mio fratello si chiama Jonathan, hai 26 anni, lavora come couch. Lui é serio e le piace viaggiare e mangiare.
Ho a gatto che se chiama Pichirri, lui e molto grosso e con un enorme appetito. Le piace molto dormire.
Siamo una famiglia unita!

Et toi, Qu'est-ce tu fais?

05/05/10

La Vaca Loca

Pa'l cementerio se va la vaca de mala leche. (Muuuuuu....!!!!!)

Ni se porque escribo ésto. (Como casi todo lo que plasmo en unas jodidas palabras que a nadie le importa). Y pues sí, soy un maldito. Tambien soy un cabrón y otras miles de cientos de millones de palabrerías que en toda una larga pero insignificante vida se pueden decir. Pero ni quiero hablar...

La mera verdad lo pienso y lo analizo y hago y deshago y me duele la cabeza y a veces quiero que se termine y otras quiero seguir por el puro placer de disfrutar que todo se va arruinando de poquito en poquito. Es inevitable. Masoquismo.

Pero tomese todo con tranquilidad, yo dije en algún momento (como siempre lo hago con las personas que me importan) que yo estaré ahí, ni sé si es por maldición o por otro simple jodido caprichito mio que puedo llevar a cabo (desde que tengo Nota Informativa me caga escribir "llevar a cabo").

Ahora escribiré lo siguiente porque creo que es necesario: no soy pendejo, tampoco ingenuo, mucho menos un bastardo. Si alguien está consciente de lo que sucede es un humilde servidor. Yo se cuando algo está mal y cuando lo demás está bien. Yo se cuando decir algo y cuando cerrar el pico. Yo se que esto es una burda ilusión que pierde sentido si se piensa en lo que hay más allá de este patético pero necesario mundo donde los niños corren y los adultos destruyen. Siniestro como un concepto llamado muerte que muy pocos están dispuesto a enfrentar y saben que lo más seguro es que lo que viene es mejor a toda ésta absurda vida de consumismo y desperdicio de tiempo.

Y pues sí, a huevo que jamás los tiempos van a ser lo mismo. A huevo que hay bonitos recuerdos y otros no tantos que me revientan. Y ya me cansé de decir que así es la vida y que así es un destino y bla bla bla... también son pendejadas.

También las falacias son muchas cosas. -Si me lo permites, yo se que jamás vas a estar sólo con una persona, con el paso del tiempo todo cambia y tu vas a compartir tu vida con muchas personas- ¡Ay wey! Hasta adivinos me han salido los compas, jajajaja...

Pero ya, en serio, la mera verdad es que (como si de un talento se tratase), puedo comportarme como un bloque de hielo, de esos que flotan a la deriva en el atlántico esperando derretirse para aumentar el nivel mar, y mostrarme como alguien que no sufre ni se acongoja. Pero por otro lado, debes saber mi muy estimado confidente, que guardo aquellas sinceras palabras que en una primera impresión aceleraron mi corazón y aumentaron mi presión. Enrojecieron mis ojos y apreté mis labios para no soltar palabrerías parecidas. No sabía lo que quería y aún en este momento no lo sé. Es más, ya no quiero saber nada. Lo pienso, repito, lo pienso y yo se que puedo soltarme e insultar y gritar y herir como tú lo hiciste de una manera vil y cobarde que te juro que las ganas me sobran, pero no lo hago. Soy respetuoso de la policía del karma. Cada quien paga sus platos rotos, yo ya lo hice y me salieron caros, pero aqui estoy...

Y a huevo, siempre tendré un chingo de cosas que expresar, pero las chances se perdieron. Hace mucho tiempo me preguntaron: ¿Que sientes por...?
Y yo respondí: 60% odio, 40% amor.

Buena respuesta. Seguramente no será la primera vez que lo diga.

PD. Antes que nada y primero que todo... ¡cálmate! Ni que fuera que. Ni te pongas el saco ni busques a quien ponérselo ni le rasques pistas o lecturas entre líneas, es más... ya cierra esto. No mames. Ni es para tí y ni es para nadie. Solo tenía una pizca de ganas de soltar algo de mi descabellada mente y como escribí en un principio: son palabras que a nadie le importa.

Carpe Diem.