25/02/10

Se llama educación y se enseña en casa

Léase entre líneas. Compréndase la imagen hasta el final del texto

-¿Todavía estás enojado?
Cuando me formularon esa pregunta me sentí peor. Pareciera que el enojo es un estado que dura una hora y después puedes seguir tu camino.
A mí no me sucede. Estoy enojado y a nadie le importa. Hay oscuridad y luego he utilizado mucho la palabra egoísmo.
He pedido perdón porque quiero cambiar y nadie me escucha. En tiempos como estos el perdón ya no tiene un valor. El rencor es la moda que atormenta a cada uno de los individuos.
Hoy llegué cansadísimo y lo único que quería era dormir. Aventé mis cosas, me quité la ropa y me metí a la cama. Cerré los ojos y pensé en las preocupaciones; así me quedé dormido y soñé el mundo en estado de consumación. Desperté exaltado y con un ligero dolor de cabeza. Me levanté descansado y con un poco de ánimo. Es la tarde del mismo día y aún falta por terminar.
La red te atrapa y no te deja ir. Es la ventana a la información informal y al atestiguamento de un mundo el cual gira tan rápido que no se debe perder ni un instante. Soy un testigo que observa desde atrás de una ventana y nadie me ve. Nadie me escucha ni tienen la menor idea de que estoy ahí. Sólo tienen que voltear.
Los años no pasan porque sí nada más. Se forja un carácter y se (in)madura. Yo estoy ahí para ustedes en un sentido distinto al que están acostumbrados a tener. Si llegan a comprender ésto sabrán que al final bien vale mucho la pena. Es un gran postre irresistible de dejar pasar. Es algo nuevo, pero también algo distinto e interesante.
Fallar es una palabra que me persigue y no es para mí; es para ustedes. Y la ventaja es que se puede intentar cuantas veces quieran, pero el camino fácil es el más cómodo y también el más corto. No se puede ver lo que hay al pasar el arroyo.
Los círculos se asemejan mucho a un tablero de ajedréz, donde constantemente se mueven las piezas y la perspectiva cambia. Ayer los caballos eran mi mejor estrategia, hoy el rey peligra y mañana puedo ser salvado por un peón. Todo está en la estrategia y en las ganas de ganar.

-¿Todavía estás enojado?
Notese que todo es un ciclo que termina y vuelve a comenzar.
Hoy lo estoy, mañana también, pasado mañana quiero estár muerto. Quiero ver mi cuerpo en un ataúd y que casi no haya flores. Quiero estár parado frente a mí en un estado lúgubre. Aguantar las lágrimas que siempre están al borde de derrocharse y mantener la postura. Desearme un feliz viaje y desaparecer de este mundo material. Sí, es lo que me falta. Unas largas vacaciones para extrañar la soledad. De eso trata y eso me gusta mucho: en el fondo todos y cada uno de nosotros sabemos muy bien que estamos solos. En el final no habrá nadie más, solo cada uno de nosotros y eso es muy perverso para mí.
De mientras aprecio sus sinceras palabras, su odio y su amor. Su incomprensión y su burla. Después no se sabe lo que sigue, quizá algo mejor para satisfacción de ustedes. Únicamente por el día de hoy recordaré aquél sincero abrazo que recibí acompañado de unas palabras que casi siempre son de dientes para afuera, pero esta vez no lo sentí así: "Cuidate mucho, nos vemos mañana."
En el momento que escuché esta frase casí me echo a llorar.

-¿Todavía estás enojado?
-Contigo no estoy enojado- respondí.

18/02/10

Reflexión a mitad de semana

"Cuando los nazis vinieron por los comunistas / me quedé callado; / yo no era comunista. / Cuando encerraron a los socialdemócratas / permanecí en silencio; / yo no era socialdemócrata. / Cuando llegaron por los sindicalistas / no dije nada; / yo no era sindicalista. / Cuando vinieron por los judíos / No pronuncié palabra; / yo no era judío. / Cuando vinieron por mí / no quedaba nadie para decir algo."

Martin Niemöller


Mejor explicado no pudo quedar. Maquiavelo escribe: "Divide y vencerás". Y la pregunta es: ¿Se han fijado que este país (México) cada vez es más individualista?
Yo no soy de Juárez, no soy emo, no soy político, no soy de Chalco, no soy del Poli, no era del SME... ¿comprenden?

13/02/10

Conjugación del verbo

Camino mucho. Lo hago cuando voy por la calle hacía la escuela o me dirijo a la tienda. Lo hago para subir al transporte o para leer el encabezado de los periódicos. Y cuando camino escucho música. Tengo un iPod que está por cumplir tres años y me ha acompañado en todas esas caminatas; le ha puesto sonido a lo que veo.
He visto muchas cosas mientras escucho música. He observado a dos pequeños hermanos con una discusión en medio de ellos, me recuerda a mi hace muchos años. He visto parejas de novios abrazarse con mucho amor y también lo más distante posible uno del otro. He mirado a madres solas y señores de traje; he visto a chicas que me enamoran en un instante y otras que quieren enamorarme. Todo con el placer de una melodía. Y luego sigo mi camino con pasos libres y miro mis pies. He desatado una extraña, curiosa y difícil fijación por quedarme con la vista al suelo en presencia otros. Me gusta mirar mis pies mientras andan por el pavimento. También cuando camino sobre el pasto y la mejor de todas: al subir o bajar las escaleras. Me asombra darme cuenta que no requiero de un enorme esfuerzo. Puedo subir las escaleras de dos en dos y bajarlas de igual manera.
La única combinación perfecta que he encontrado en mí es el paso de mis pies al sonido de la música. Mis ojos son la cereza que embellecen el panorama. Si no me creen esperen en la entrada de la Facultad. Llegaré con paso veloz, un pie y luego el otro adelante. Una cadenita que no termina. Se darán cuenta que miro al suelo y veo mis pies. Al subir las escaleras lo haré de dos en dos. Algunas veces me detengo y selecciono alguna canción en especial en mi iPod, luego sigo mi camino. Siempre a un ritmo personal. Llegaré al salón y los observaré a todos. Ahí están todos los que he visto en mi mundo, de ahí saldrán las madres solteras y los señores vestidos de traje; las parejas de enamorados abarazados y luego tendrán hijos que discutirán y me recordarán a mi niñez. Me pasaré de largo, después de saludar a los que conozco y finalmente con la respiración contenida seguiré de largo y me sentaré en la esquina [cacofonía]. Ahí dónde en un tablero de ajedrez se guardan las torres para ser sacadas al final para una estrategia de contraataque.
El resto de la clase no hay música; sólo conocimiento. La pluma escribe con rudeza. Un poco de color sobre la hoja. Apuntes, diagramas, rayones. Posteriormente me detengo y miro el salón. Observo a mis compañeros y hago un prejuicio sobre ellos. El sabelotodo, la chica bonita, la intelectual, el gay, el que no sabe cómo llegó ahí, las víboras, las serpientes, las zuripantas, el antisocial, la puta, la nalgona, la fea, el chico cool, los derechistas, los izquierdistas, los borregos, el estudioso y toda esa diversidad que se mantiene dividida y que haría sonreír a Maquiavelo. Falta el rarito mamón. pero no hay espejos para verlos a todos. [cacofonía].
Ya aprendí que en el proceso de la comunicación la energía utilizada es ecológica. Del otro lado a manera de respuesta la energía generada es mayor. Sentido común.
En el final la música regresa a mis oídos y regreso sobre mis pasos. Pocas veces lo hago en un transporte. Sigo con la vista fija en mis pies mientras las melodías suenan una tras otra.

Reflexión
: Todos los días son diferentes, de ahí que la monotonía...

Me está saliendo sangre...
..

09/02/10

Sonidos del corazón azul

Me gusta mucho la música y me encanta hablar de ella. Bob Dylan dice:
Todo en mi vida es música
Y en un fragmento de la canción Bleed de Cold dice:
My love is music
I will marry melody
Estoy plenamente identificado con estas dos frases. Y ahora no quiero hablar de algo en concreto, sólo quiero dejar fluir las palabras. Acabo de descargar el primer álbum de Sounds of the Blue Heart y me recuerda mucho a mis tiempos de Gandhi. La razón es porque en esa época es cuándo los escuché por primera vez y mi jefe me dijo que sonaba muco a Human Drama. Ahora ya los conozco mejor y pues sinceramente si me gustan mucho. Ya me siento mejor. También descargué un nuevo material de El Perro del Mar pero aún no lo he escuchado. Quizá mañana o cualquier otro día.

Tengo que conseguir unos libros de Manuel Martín Serrano, hablan muy bien de él en la Facultad y pues ya veremos de que lado masca la iguana; tengo una novela inconclusa que me la paso reescribiendo y a veces pienso que jamás voy a estar satisfecho con lo que encierra toda la ambiciosa historia. He llegado a creer que moriré sin publicarla por casarme con la idea de que no es lo suficientemen buena. Aunque las pocas personas cercanas que se han atrevido a darle una hojeada han dicho que es excelentísima y quieren verla terminada pronto para disfrutarla. Yo también ya quiero verla finalizada pero les juro que cada día se me ocurre algo nuevo que agregarle a la historia y ya no paro de escribir.

Hace mucho que no mezclo y tengo ganas, quizá lo haga el fin de semana. También siento mucho [censurado].

Mi mente se ocupa de muchas cosas y luego se me escapan otras. Eso no quiere decir que no sean importantes. En serio que ya me siento mejor. Dejo unas imágenes de gente que admiro y por consiguiente respeto. Carpe diem.