13/02/10

Conjugación del verbo

Camino mucho. Lo hago cuando voy por la calle hacía la escuela o me dirijo a la tienda. Lo hago para subir al transporte o para leer el encabezado de los periódicos. Y cuando camino escucho música. Tengo un iPod que está por cumplir tres años y me ha acompañado en todas esas caminatas; le ha puesto sonido a lo que veo.
He visto muchas cosas mientras escucho música. He observado a dos pequeños hermanos con una discusión en medio de ellos, me recuerda a mi hace muchos años. He visto parejas de novios abrazarse con mucho amor y también lo más distante posible uno del otro. He mirado a madres solas y señores de traje; he visto a chicas que me enamoran en un instante y otras que quieren enamorarme. Todo con el placer de una melodía. Y luego sigo mi camino con pasos libres y miro mis pies. He desatado una extraña, curiosa y difícil fijación por quedarme con la vista al suelo en presencia otros. Me gusta mirar mis pies mientras andan por el pavimento. También cuando camino sobre el pasto y la mejor de todas: al subir o bajar las escaleras. Me asombra darme cuenta que no requiero de un enorme esfuerzo. Puedo subir las escaleras de dos en dos y bajarlas de igual manera.
La única combinación perfecta que he encontrado en mí es el paso de mis pies al sonido de la música. Mis ojos son la cereza que embellecen el panorama. Si no me creen esperen en la entrada de la Facultad. Llegaré con paso veloz, un pie y luego el otro adelante. Una cadenita que no termina. Se darán cuenta que miro al suelo y veo mis pies. Al subir las escaleras lo haré de dos en dos. Algunas veces me detengo y selecciono alguna canción en especial en mi iPod, luego sigo mi camino. Siempre a un ritmo personal. Llegaré al salón y los observaré a todos. Ahí están todos los que he visto en mi mundo, de ahí saldrán las madres solteras y los señores vestidos de traje; las parejas de enamorados abarazados y luego tendrán hijos que discutirán y me recordarán a mi niñez. Me pasaré de largo, después de saludar a los que conozco y finalmente con la respiración contenida seguiré de largo y me sentaré en la esquina [cacofonía]. Ahí dónde en un tablero de ajedrez se guardan las torres para ser sacadas al final para una estrategia de contraataque.
El resto de la clase no hay música; sólo conocimiento. La pluma escribe con rudeza. Un poco de color sobre la hoja. Apuntes, diagramas, rayones. Posteriormente me detengo y miro el salón. Observo a mis compañeros y hago un prejuicio sobre ellos. El sabelotodo, la chica bonita, la intelectual, el gay, el que no sabe cómo llegó ahí, las víboras, las serpientes, las zuripantas, el antisocial, la puta, la nalgona, la fea, el chico cool, los derechistas, los izquierdistas, los borregos, el estudioso y toda esa diversidad que se mantiene dividida y que haría sonreír a Maquiavelo. Falta el rarito mamón. pero no hay espejos para verlos a todos. [cacofonía].
Ya aprendí que en el proceso de la comunicación la energía utilizada es ecológica. Del otro lado a manera de respuesta la energía generada es mayor. Sentido común.
En el final la música regresa a mis oídos y regreso sobre mis pasos. Pocas veces lo hago en un transporte. Sigo con la vista fija en mis pies mientras las melodías suenan una tras otra.

Reflexión
: Todos los días son diferentes, de ahí que la monotonía...

Me está saliendo sangre...
..

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